domingo, 20 de junio de 2010
Mira
¿Ves mi vena? ¿Ves como palpita la sangre en ella? ¿Cómo circula liquida mi vida? Observa la forma de inclinar mi cabeza a un lado, como la curvatura de mi ofrecimiento espera que tu boca homicida se pose en ella. Observa mis ojos cerrados, la resignación de mis parpados, mi bravura vencida, como mi respiración de bestia cansada mece mi carne… Mira mis manos posadas a un lado de mi cuerpo, mis manos guerreras empachadas de batalla, como han decidido rendirse ante la evidencia de la derrota… y ahí está… esperándote mi vena, conducto bendito de mi electricidad… como se estremece ante la idea de la perforación, como ansía tus labios cercando la huida de la magia que sostiene mi cuerpo, mi mente, mi alma… como desea el presente de la succión, aún sabiendo que este no es más, que el tránsito a un futuro de muerte.
De nuevo...
...flotando en el caldo cósmico de la vida, meciéndome en el vaivén despreocupado de la existencia sin conciencia, no cuestionando, sin juicios ni sentencias, simplemente siendo sin la necesidad de “ser”.
jueves, 27 de mayo de 2010
¿Por qué será todo tan complicado?
Últimamente estoy sembrada, pero de semillas negras, me paso el día soltando inconveniencias, acto seguido desearía que mi cabeza estuviera escondida en algún agujero oscuro y no tener que ver a nadie, quisiera tener el poder de ir hacia atrás en el tiempo, blurp blurp blurp blurp… y no haber dicho nunca lo que nunca debería haber sido dicho. Pero aquí estoy sin espacio para hacer la avestruz y sin poderes mágicos que deshagan lo vivido, mi pierna bien metida hasta la ingle en situaciones embarazosas, mostrando un alguien bien distinto al que deseo arribar…
¡¡Libertad a mí!!
¿Por qué será todo tan complicado?
domingo, 16 de mayo de 2010
Dos bichitos
Como dos bichitos me miran tus ojos chiquitos desde tu cara de campo, con esa expresión entre asombrada y sombría bajo el parasol de tus párpados. Como dos hormiguitas africanas negras y relucientes me miran tus ojitos, que si la mirada es el espejo del alma la tuya seguro es el alma de un animal sencillo, un mapache o un perro fiel y bobalicón, nada torvo, no dobleces, claridad cristalina para tu mirada de chucho.
Y yo me pregunto si el amor que me tienes es un amor sopesado, so-pensado, ¡so! ¡pesado!. No se si has meditado suficiente si te convengo, si a tu transparencia le hará bien mi opacidad, si a tu mirada directa le hará daño algún día mi mirada en diagonal de perra apaleada, de desconfianza callejera.
martes, 4 de mayo de 2010
JA JA... JA.
Hay que asumir cuando uno es patético en la vida, sin fustigarse por ello. El patetismo es una característica que de vez en cuando fluctúa en nuestras vidas porque, unos más otros menos ¿quién no ha sido patético alguna vez?. De pronto te encuentras haciendo cosas poco recomendables para tu dignidad y orgullo que te miran con cara de “¿pero qué estás haciendo merluza?” y a ti solo te queda un encogimiento de hombros y asumir que la patética que hay dentro tuyo ha tomado las riendas del asunto (sea cual sea). Mientras un peso indescriptible, no por pesado sino por difícil de definir, se instala en tu esternón y te queda la enorme certeza de que estás haciendo el capullo. Pero que hi farem!!! Hay que reírse de uno mismo:
JA, JA… JA.
sábado, 1 de mayo de 2010
Atrás.
Atrás, apartaros de mí pensamientos extraños, pensamientos feos y grotescos de futuros devastados, apartad vuestras fauces hambrientas de miedo de mi corazón, que hoy no tengo alimento que ofreceros, hoy no hay sacrificios ni temblores. Apartad vuestra risa histérica de locos desquiciados, apartad vuestras sentencias, vuestra infinita desconfianza en la bondad de la vida, apartaros y dejad paso a esta esperanza bebé que nace de mis entrañas, bendito fruto de mi vientre, como bendita soy entre todas las mujeres, como entre todas, todas los somos. Iros con paso de zombie a la estratosfera de mi mente, o mejor aun, despareced como si jamás hubierais existido, como el humo en el aire, fffffff… sin reclamar, sin imponer, sin esclavizar…
Marchaos con calma y sin ruido pues ya no sois ni necesarios, ni bienvenidos.