jueves, 30 de septiembre de 2010

¡APOLOGÍA DE LA ALEGRÍA!

Apología del terrorismo, apología del nazismo, apología del delito, apología de la tradición griega, apología de la apología, apología del bla bla bla bla…. ¡¡Qué coño!! ¡¡Yo hago apología de la alegría!! Mis últimos post (que palabra extraña ésta) exudan alegría, gafas de color de rosa frente a las pupilas treintañeras, ¿falta de realidad? Tal vez, pero como realidad hay muchísimas más que una y a ti, siempre te encontré en la calle, yo decido que prefiero vivir la vida desde la sonrisa y la amabilidad. Quiero ser una persona “amable”, que no significa otra cosa que ser una persona digna de ser amada. Y acompañando al amor queridos no lectores míos siempre va una sonrisa.

Vístete por la mañana con una buena sonrisa luminosa y ve regalándola a quienes te cruces por el camino, verás como se transforma tu día y lo que es mejor como vas transformando pedacitos del día de los demás.

¡APOLOGÍA DE LA ALEGRÍA SEÑORAS Y SEÑORES!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

amen, señora!

€lVîRa dijo...

amen, señora!

comentariosalrespecto dijo...

El arte de ser feliz (Explicado en cincuenta reglas para la vida) por
Arthur Schopenhauer

REGLA NÚMERO 13
"Cuando estamos alegres, no debemos pedirnos permiso para ello con la reflexión de si a todas luces tenemos motivo para estarlo. (Véase Quartant [1826], 108:<No hay nada que tenga una recompensa más segura que la alegría: porque en ella la recompensa y la acción son una misma cosa. [Nota: Quien está alegre, siempre tiene motivo para ello, a saber, justamente el de estar alegre].
Nada hay que pueda sustituir tan perfectamente como la alegría a cualquier otro bien. Cuando alguien es rico, joven, bello y famoso, hay que preguntarse si además es alegre para enjuiciar su felicidad; mas a la inversa, si es alegre, no importa si es joven, viejo, pobre o rico: es feliz. Por ello debemos abrir todas las puertas a la alegría, cuando sea que llegue. Porque nunca llega a deshora."

Pues eso, haciendo apología.

Meritxell dijo...

¡¡Me encanta!! ¡¡Hagamos apología si señor!! Y secundo el: ¡¡aaaaaamen!!