viernes, 24 de septiembre de 2010

...

Por que el tiempo es invencible y el deseo nos aturde,
conquistando petulante cada rincón de nosotros,
y tan solo es el contacto de otro cuerpo con mi cuerpo
quien me devuelve veloz al espíritu.

Cuando solo aspiro a beberte en este vertical momento
sin más convencimiento que el brutal aquí y ahora.

No prometo…
no prometes…

Solo este efímero beso, este beso eterno…

Y alimentarnos el uno del otro con hambre y con sed…

y entender…
por fin…

Entender.

¡REINAUGURADO!

Leyendo y releyendo, paseando mí pensamiento presente por el paisaje, fotografiado por las palabras de cómo estaba yo hace unos meses, me he percatado de que lo estaba realmente mal. Después de releer mi pena me disponía a borrar todas esas feas ideas que retratan mi dolor pasado, pero he decidido no hacerlo. Soy y seré todo aquello que me construye, lo bueno y lo malo, como todo el mundo. Así, después de quedarme hipnotizada mirando las figuras mágicas que me regala el sol en la pared, decido que ya está bien de tanta pausa. Reinauguro este blog sin lectores, con la alegría de quien sabe que por fin pasó la tormenta.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Hecho unos zorros

¿Conseguiré de nuevo, algún día, dormir la utópica cifra de 8 horas de un solo viaje? Recuerdo aquellos días felices (y lejanos) en los que mis parpados descendían pausadamente sobre mis globos oculares hasta posarse con suavidad en “cerrado por descanso” y conseguía que mi subconsciente hiciera el necesario trabajo de la limpieza mental diaria… pensándolo así debo tener mi subconsciente hecho unos zorros...

domingo, 20 de junio de 2010

Y como si se tratase de un sueño: despierto y desapareces.

Mira

¿Ves mi vena? ¿Ves como palpita la sangre en ella? ¿Cómo circula liquida mi vida? Observa la forma de inclinar mi cabeza a un lado, como la curvatura de mi ofrecimiento espera que tu boca homicida se pose en ella. Observa mis ojos cerrados, la resignación de mis parpados, mi bravura vencida, como mi respiración de bestia cansada mece mi carne… Mira mis manos posadas a un lado de mi cuerpo, mis manos guerreras empachadas de batalla, como han decidido rendirse ante la evidencia de la derrota… y ahí está… esperándote mi vena, conducto bendito de mi electricidad… como se estremece ante la idea de la perforación, como ansía tus labios cercando la huida de la magia que sostiene mi cuerpo, mi mente, mi alma… como desea el presente de la succión, aún sabiendo que este no es más, que el tránsito a un futuro de muerte.

De nuevo...

...flotando en el caldo cósmico de la vida, meciéndome en el vaivén despreocupado de la existencia sin conciencia, no cuestionando, sin juicios ni sentencias, simplemente siendo sin la necesidad de “ser”.