domingo, 10 de octubre de 2010

Dejar de una vez de esperar al enemigo.

Debo reconocer, haciéndome un poco la remolona, que no es la peor época de mi vida, pero sin duda la mejor tampoco es. Me hallo en tierra de nadie, intentando ubicarme entre estar terriblemente mal y desequilibradamente bien. Cada latido de mi corazón en un lado opuesto, un latido en la oronda felicidad y al latido siguiente engullida por la tiniebla.

Pero al menos hay un deseo que siempre permanece, uno inamovible de raíces profundas y convicción de fanático: el deseo salvaje, honesto y absoluto de serenidad, paz para sosegar al alma, certezas sólidas, tranquilidad existencial... el deseo imperioso de dejar de una vez de esperar al enemigo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

¡APOLOGÍA DE LA ALEGRÍA!

Apología del terrorismo, apología del nazismo, apología del delito, apología de la tradición griega, apología de la apología, apología del bla bla bla bla…. ¡¡Qué coño!! ¡¡Yo hago apología de la alegría!! Mis últimos post (que palabra extraña ésta) exudan alegría, gafas de color de rosa frente a las pupilas treintañeras, ¿falta de realidad? Tal vez, pero como realidad hay muchísimas más que una y a ti siempre te encontré en la calle, yo decido que prefiero vivir la vida desde la sonrisa y la amabilidad. Quiero ser una persona “amable”, que no significa otra cosa que ser una persona digna de ser amada. Y acompañando al amor queridos no lectores míos siempre va una sonrisa.

Vístete por la mañana con una buena sonrisa luminosa y ve regalándola a quienes te cruces por el camino, verás como se transforma tu día y lo que es mejor como vas transformando pedacitos del día de los demás.

¡APOLOGÍA DE LA ALEGRÍA SEÑORAS Y SEÑORES!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¡El ataque!

De pronto tú estás tan tranquila y: ¡ZAS! Te ataca sin previo aviso. La gente que está a tu alrededor te mira entre observadora y ofendida (ofensa no sé porque pero es que hay gente para todo)… y tú que no puedes deshacerte de él, lo intentas pero cuanto más lo haces peor… luchas… miras a tu alrededor pidiendo disculpas y el ataque crece… ¡Qué maravilla!

¡Bienvenidos a mí! Fantásticos, desestresantes y surrealistas: ataques de ¡¡RISA!! Jajajajajjajajajajajajajjajaajajjajaja…

esto…

ejem…

lunes, 27 de septiembre de 2010

Merezco

Si hay algo real que debe ser pronunciado en pensamiento en mi cerebro hoy atribulado es que: merezco. Merezco calma, amor compartido, respeto propio, honestidad desnuda, merezco palabras dulces como algodón de azúcar y caricias certeras que me despeguen el alma del cuerpo, merezco que las yemas de mis dedos no sangren por amar a cactus y que mi risa no se esconda en mi rostro. Merezco alegría por que ya la tengo, merezco que mi alegría sea respetada y querida, que se valore como agua en el desierto.

viernes, 24 de septiembre de 2010

...

Por que el tiempo es invencible y el deseo nos aturde,
conquistando petulante cada rincón de nosotros,
y tan solo es el contacto de otro cuerpo con mi cuerpo
quien me devuelve veloz al espíritu.

Cuando solo aspiro a beberte en este vertical momento
sin más convencimiento que el brutal aquí y ahora.

No prometo…
no prometes…

Solo este efímero beso, este beso eterno…

Y alimentarnos el uno del otro con hambre y con sed…

y entender…
por fin…

Entender.

¡REINAUGURADO!

Leyendo y releyendo, paseando mí pensamiento presente por el paisaje, fotografiado por las palabras de cómo estaba yo hace unos meses, me he percatado de que lo estaba realmente mal. Después de releer mi pena me disponía a borrar todas esas feas ideas que retratan mi dolor pasado, pero he decidido no hacerlo. Soy y seré todo aquello que me construye, lo bueno y lo malo, como todo el mundo. Así, después de quedarme hipnotizada mirando las figuras mágicas que me regala el sol en la pared, decido que ya está bien de tanta pausa. Reinauguro este blog sin lectores, con la alegría de quien sabe que por fin pasó la tormenta.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Hecho unos zorros

¿Conseguiré de nuevo, algún día, dormir la utópica cifra de 8 horas de un solo viaje? Recuerdo aquellos días felices (y lejanos) en los que mis parpados descendían pausadamente sobre mis globos oculares hasta posarse con suavidad en “cerrado por descanso” y conseguía que mi subconsciente hiciera el necesario trabajo de la limpieza mental diaria… pensándolo así debo tener mi subconsciente hecho unos zorros...