viernes, 3 de octubre de 2025

Ella.

Es esa melancolía, esa sensación pastosa, esa incomodidad en el alma, que no se amolda al presente, que ruge, llora y patalea, que te deja la energía bajo mínimos y las ganas hechas trizas. Es ella, la melancolía que te arrebata el carpe diem y te deja la sensación embustera de que cualquier tiempo pasado fue mejor. La muy puñetera, que convierte tu cara en un puchero de niña de 4 años sin su caramelo, sin su derecho al juego y la cosquilla. Esa melancolía, que te devuelve a la soledad de la infancia, terrible por no ser comprendida, ¿cómo entenderla si todo el amor del mundo debería llenarte la barriga? Porque esa soledad que te vuelve invisible, duele tanto, duele tanto...

lunes, 28 de noviembre de 2022

DEJÉ DE SUFRIR

Dejé de sufrir cuando paré de mirar lo que me faltaba y empecé a mirar lo que todavía tenía.

viernes, 5 de febrero de 2021

PRETENDO

Pretendo que todo está bien, que no duele el desprecio, que estoy por encima de la mirada ajena, del cuerpo ausente, del abrazo no dado. Pretendo que acepto los reveses de la vida como si fuera la jugadora más adaptable, que no hay tormenta que doblegue mi sonrisa, que de hecho el terremoto anima al baile de mis pies. Pretendo que puedo, que puedo con todo. 

Pero no.

No puedo con todo.

Me hieren como espinas la falta de amabilidad y apoyo, el egoísmo lacerante del orgullo. Me duele hasta el tuétano esta soledad que no entiendo, la distancia no buscada. Me lastima en lo más profundo el ensordecedor ruido de las palabras no pronunciadas. Y no, tampoco soy la mejor jugadora, la que dice con parsimonia “vaya, otro huracán que viene hacia aquí” y con presteza se pone a cerrar porticones y baja al sótano tarareando una canción. No, no soy así. Pero práctico lo aprendido, el disfraz que protege, la alegría fingida, la fortaleza aparente. 

Y entonces pretendo… que todo está bien. 


viernes, 12 de junio de 2020

RUGIÉNDOTE

Me cuesta enormemente
dejar de pensar en ti.

Dejar de imaginar como tu mano
se posa en mi nuca
y con la simple orden del gesto
me llevas hambriento a tu boca.

Dejar de imaginar tu cuerpo desbordado
rodeando mi brevedad
la mirada penetrando,
igual que tú en mí.

Me cuesta tanto pausar
el cabalgar del pensamiento...
el deseo gritándome,
exigiéndome la entrega.

Me cuesta dominar mis manos
que bajo las ordenes tuyas,
tuyas en mi imaginación...
me borran todas las fronteras.

Y da igual que todo suceda
en el terreno de la mente,
porque... ¿qué es la realidad?

En la ensoñación de mi anhelo de ti
el placer es real,
el gemido,
el éxtasi,
el temblor de la carne,
el suspiro con el que disfrazo tu nombre.

Y no hay más verdad,
ni más presente,
que la de mi selva rugiéndote.

viernes, 23 de diciembre de 2016

PALABRAS

Había olvidado el bálsamo de las palabras. Como te va curando la inquietud unos dedos tecleando pensamientos en un ordenador.

Le va bien el nombre “ordenador” a esta máquina, “el que ordena”.

Eso es lo que hacen mis pensamientos cuando se traducen en palabras concretas sobre un papel o sobre una pantalla; ordenarse, organizarse, disponerse. Y mientras eso sucede se va disipando el huracán de las emociones que puebla el pecho. Poco a poco, palabra a palabra, sale por mis dedos esta incomprensión que a veces es vivir. 

Qué suerte tenemos de la comunicación, que suerte tenerla y que desgracia necesitarla. Ojalá bastara con una mirada o una caricia, con un grito gutural o con una melodía tarareada a media voz… Pero no, necesitamos las palabras para poder comunicar el laberinto que es a veces lo que sentimos. Palabras que expliquen, que estructuren, que definan. Palabras erradas o certeras, palabras que esquiven o que narren con valentía. Palabras ineludibles. A veces dejando que salgan con el automatismo del absurdo, otras medidas y sopesadas a cuenta gotas, ciñéndose precisas a lo que se quiera comunicar. Ambas formas son factibles, buenas en un momento u otro. La verborrea incontrolable del humor, la escasez de ellas cuando la seriedad asoma, cuando el enfado engaña, cuando mejor pocas, que muchas. 

Y cuando encuentras un buen interlocutor… ¡Ah! ¡Que maravilloso juego del intelecto! ¡Nada hay mejor que una conversación estimulante! ¡Que un diálogo electrizante! Palabras juguetonas haciendo cosquillas a las neuronas, ¡despertando el ingenio! Bueno, algo hay mejor que ello, el sexo, pero si está precedido de palabras chispeantes el cuerpo se dispone mucho mejor a la caricia y al placer, la palabra acompañando la piel, susurrándole al poro.

miércoles, 9 de julio de 2014

AHORA

"Ahora" nos quitamos las máscaras,
esas máscaras con sonrisas pintadas
que esconden nuestra seriedad.

Porque el miedo no sonríe.

Nunca.

No se ríe ni cuenta chistes.
No gasta bromas.

El miedo no tiene sentido del humor.

La verdad es que nos hacía sentir ligeros
creernos el rostro enmascarado del otro.

De pronto todo era posible;
el amor, la alegría,
la ausencia de palabras-laberinto
y la risa.

A borbotones.

Atropellada.

Risa libre planeando sobre el viento.

Y era posible reírse hasta de la muerte y el sufrimiento,
porque con la risa, la muerte y el sufrimiento mismo,
dejan de existir.

viernes, 30 de diciembre de 2011

...

Sólo un momento, una tregua con el tiempo, que se detenga el segundo, un oasis en este día donde todo se pause, donde no se envejezca, donde, aunque brevemente, nos miremos a los ojos y no haya ni una sola mentira, ni un parapadeo asustadizo, donde no haya más que verdad y certezas.

Mirarnos sin que nada cambie, sin que nada perezca; intactos, perfectos.

jueves, 20 de octubre de 2011

¿"Pa" qué?

La verdad es que no sé. O sea, no sé en general. No sé. Ni puta idea. Y un movimiento continuo y lento de hombros de arriiiiiiiiibaaaaaaa… a abaaaaaaajoooooo, de cejas que oscilan de la misma manera y de boquita de piñón que se comprime en el gesto, creo que universal, de “no sé”. Y sobre la cabeza en letras de neón, bien grandotas e intermitentes, las preguntas: ¿hacia dónde?, ¿cómo? y sobretodo… ¿”pa” qué?.

Eso es: un gran ¿”pa” qué? ocupándolo todo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

¡Ánimo valiente!

Se trata de adentrarte, machete en ristre, salacot en la cabeza, y la mirada avezada de un elfo de Tolkien. La mandíbula apretada, preparado el resorte para morder, pero también con la sonrisa acechando en la comisura izquierda del labio, por si lo que se presenta no es la brutal batalla sino la anarquía de la carcajada… y el corazón… el corazón en constante bombeo, repiqueteo mágico de la vida. 

Y una vez preparado, cuando el espíritu y el cuerpo son por fin una única cosa: adentrarte.

Con atención, con intención, con valentía y amor… adentrarte de una vez en las profundidades de ti mismo.

lunes, 6 de junio de 2011

¡CUIDADO!... estoy empezando a bostezar...

Algunas revoluciones suelen darse gracias al aburrimiento.

Cuando en una situación concreta cae la gota que colma el vaso (en el vaso del hastío) entonces que el aburrimiento-hartazgo se confabule con la rabia para parir:

¡EL GRAN CAMBIO!

La formula es la siguiente: RABIA cocktelMolotov + ABURRIMIENTOdeEstarMAL

A veces aburrirse de una enfermedad ayuda a curarla.
Aburrirse en un trabajo hace que decidas dejarlo.
Aburrirse en una relación te empuja a partir.

Los bostezos en el alma son grandes revolucionarios... aunque no lo parezca.

lunes, 6 de diciembre de 2010

¿Ideal? No, gracias.

Nada es nunca como uno espera, la idea nunca coincide con la realidad por que la idea tiene la cualidad de que se pliega a tus ordenes sin factores externo que la alteren. A veces la realidad sorprende (para bien) y le otorga color y sorpresa a lo planeado, pero otras veces tanta perfección ideal se choca de pleno (y sufriendo bastantes bajas) con lo que se ha construido meticulosamente en la imaginación... y debes readaptar, redibujar y ¡leñe! aprender de una vez a dejar de soñar con los ojitos abiertos de par en par...

miércoles, 20 de octubre de 2010

Quiero decir:

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!


…aplausos…

…gracias…

domingo, 10 de octubre de 2010

Dejar de una vez de esperar al enemigo.

Debo reconocer, haciéndome un poco la remolona, que no es la peor época de mi vida, pero sin duda la mejor tampoco es. Me hallo en tierra de nadie, intentando ubicarme entre estar terriblemente mal y desequilibradamente bien. Cada latido de mi corazón en un lado opuesto, un latido en la oronda felicidad y al latido siguiente engullida por la tiniebla.

Pero al menos hay un deseo que siempre permanece, uno inamovible de raíces profundas y convicción de fanático: el deseo salvaje, honesto y absoluto de serenidad, paz para sosegar al alma, certezas sólidas, tranquilidad existencial... el deseo imperioso de dejar de una vez de esperar al enemigo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

¡APOLOGÍA DE LA ALEGRÍA!

Apología del terrorismo, apología del nazismo, apología del delito, apología de la tradición griega, apología de la apología, apología del bla bla bla bla…. ¡¡Qué coño!! ¡¡Yo hago apología de la alegría!! Mis últimos post (que palabra extraña ésta) exudan alegría, gafas de color de rosa frente a las pupilas treintañeras, ¿falta de realidad? Tal vez, pero como realidad hay muchísimas más que una y a ti siempre te encontré en la calle, yo decido que prefiero vivir la vida desde la sonrisa y la amabilidad. Quiero ser una persona “amable”, que no significa otra cosa que ser una persona digna de ser amada. Y acompañando al amor queridos no lectores míos siempre va una sonrisa.

Vístete por la mañana con una buena sonrisa luminosa y ve regalándola a quienes te cruces por el camino, verás como se transforma tu día y lo que es mejor como vas transformando pedacitos del día de los demás.

¡APOLOGÍA DE LA ALEGRÍA SEÑORAS Y SEÑORES!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¡El ataque!

De pronto tú estás tan tranquila y: ¡ZAS! Te ataca sin previo aviso. La gente que está a tu alrededor te mira entre observadora y ofendida (ofensa no sé porque pero es que hay gente para todo)… y tú que no puedes deshacerte de él, lo intentas pero cuanto más lo haces peor… luchas… miras a tu alrededor pidiendo disculpas y el ataque crece… ¡Qué maravilla!

¡Bienvenidos a mí! Fantásticos, desestresantes y surrealistas: ataques de ¡¡RISA!! Jajajajajjajajajajajajajjajaajajjajaja…

esto…

ejem…

lunes, 27 de septiembre de 2010

Merezco

Si hay algo real que debe ser pronunciado en pensamiento en mi cerebro hoy atribulado es que: merezco. Merezco calma, amor compartido, respeto propio, honestidad desnuda, merezco palabras dulces como algodón de azúcar y caricias certeras que me despeguen el alma del cuerpo, merezco que las yemas de mis dedos no sangren por amar a cactus y que mi risa no se esconda en mi rostro. Merezco alegría por que ya la tengo, merezco que mi alegría sea respetada y querida, que se valore como agua en el desierto.

viernes, 24 de septiembre de 2010

...

Por que el tiempo es invencible y el deseo nos aturde,
conquistando petulante cada rincón de nosotros,
y tan solo es el contacto de otro cuerpo con mi cuerpo
quien me devuelve veloz al espíritu.

Cuando solo aspiro a beberte en este vertical momento
sin más convencimiento que el brutal aquí y ahora.

No prometo…
no prometes…

Solo este efímero beso, este beso eterno…

Y alimentarnos el uno del otro con hambre y con sed…

y entender…
por fin…

Entender.

¡REINAUGURADO!

Leyendo y releyendo, paseando mí pensamiento presente por el paisaje, fotografiado por las palabras de cómo estaba yo hace unos meses, me he percatado de que lo estaba realmente mal. Después de releer mi pena me disponía a borrar todas esas feas ideas que retratan mi dolor pasado, pero he decidido no hacerlo. Soy y seré todo aquello que me construye, lo bueno y lo malo, como todo el mundo. Así, después de quedarme hipnotizada mirando las figuras mágicas que me regala el sol en la pared, decido que ya está bien de tanta pausa. Reinauguro este blog sin lectores, con la alegría de quien sabe que por fin pasó la tormenta.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Hecho unos zorros

¿Conseguiré de nuevo, algún día, dormir la utópica cifra de 8 horas de un solo viaje? Recuerdo aquellos días felices (y lejanos) en los que mis parpados descendían pausadamente sobre mis globos oculares hasta posarse con suavidad en “cerrado por descanso” y conseguía que mi subconsciente hiciera el necesario trabajo de la limpieza mental diaria… pensándolo así debo tener mi subconsciente hecho unos zorros...